

08/02/2010 Se le fue la ilusión del título en California. Cabrera permaneció a mucha distancia.
Comenzó a jugar los últimos 18 hoyos del Abierto de Pacific Palisades (6.400.000 dólares; circuito estadounidense) desde el segundo puesto, con nueve golpes bajo el par. Y aunque la punta estaba a seis golpes, Andrés Romero no quería darse por vencido. Luchó en la última vuelta, pero un bajón a mitad de camino lo condenó al retraso en las posiciones. Por eso el tucumano finalizó quinto, con 274 impactos, diez bajo el par.
Romero se mantuvo en el par de los primeros tres hoyos del recorrido en California, pero arremetió con su habitual calidad en los dos siguientes y consiguió birdies en el par 3 del 4 y en el par 4 del 5. Seguía en la pelea bien encaminado, pero su panorama cambiaría desde el hoyo 9.
Es que Romero entró en una seguidilla negativa y cometió tres bogeys en cuatro hoyos: subió los par 4 del 9, del 10 y del 12 para quedar con uno sobre el par en la vuelta. Y adiós ilusión de título en su fin de semana californiano.
El Pigu se sobrepuso con tres pares consecutivos y, orgulloso al fin, para demostrar que había sido un buen torneo el suyo, se despidió con birdies en el par 3 del 16 y en el par 4 del 18. Así firmó una ronda de 70 impactos, uno bajo el par.
Angel Cabrera, en tanto, jugó la última vuelta solamente para cumplir. El campeón del Masters de Augusta 2009 finalizó 61°, con 286 golpes, dos sobre el par. Ayer firmó el par 71, con un bogey en el par 4 del hoyo 10 y un birdie en el par 4 del último hoyo.
El estadounidense Steve Stricker fue inalcanzable porque supo manejar su gran ventaja previa a la ronda final. Con tres birdies y dos bogeys, firmó 70 golpes, uno bajo el par, y conquistó el Abierto con 268 golpes, 16 bajo el par.
En tanto, el inglés Luke Donald se afianzó en el lugar que poseía con Romero antes de los 18 hoyos finales y terminó en la segunda ubicación con 270 golpes (-14), tras una última vuelta de 66 impactos, cinco bajo el par.
Fuente: Clarin
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